Colección: Rostros emocionales

En la presente colección podemos observar algunos de los elementos habituales de mi lenguaje pictórico —máscaras, gestos extremos, tensiones en el rostro— pero llevados un paso más allá. La inclusión de las manos y de otros elementos simbólicos (una pata de gallo, pañuelos en la cabeza…) abre nuevas lecturas y nos mete en territorios expresivos distintos, más narrativos y más incómodos, si cabe.

Dentro de esta serie aparece algo muy especial: lo que podríamos entender como un tríptico.

Son tres retratos verticales de Francis, Paco Valera y yo mismo, inspirados en lo que podría haber sido una escena en un bar de Montmartre, a principios del siglo XX, compartiendo espacio, humo y miradas con Toulouse-Lautrec y otros artistas de la época. Un pequeño viaje en el tiempo, pero con pintura de ahora.